Una Tregua – Inestable en Irán

13 abril, 2026 en

El alto al fuego entre Estados Unidos e Irán, que duró menos de 24 horas

El plan que Trump calificó de “viable” era en realidad un plan diferente, que el plan de Irán era “en esencia poco serio”

El alto al fuego entre Estados Unidos e Irán, que duró menos de 24 horas, ya luce inestable.

         Israel emprendió ataques en áreas densamente pobladas de Líbano en los que murieron al menos 112 personas y más de 800 resultaron heridas; el día más mortífero de la guerra hasta ahora. El presidente libanés dijo que era una “masacre”. Israel dijo que su objetivo era Hizbulá.

Mientras tanto, los países del Golfo informaron sobre una serie de ataques de Irán. La situación del estrecho de Ormuz -cuya reapertura expedita supuestamente era el objetivo del alto al fuego-  no estaba clara.

Hay mucha incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en los próximos días. Aunque la guerra termine ahora, muchos creen que ha dejado al mundo y a Estados Unidos peor que antes, y a Irán más fuerte.

¿Y ahora qué?

Lo que más me llamó la atención del anuncio del alto al fuego del presidente Donald Trump fue cuando dijo que la propuesta más reciente de paz de 10 puntos de Irán era “una base viable sobre la que se puede negociar”.

Eso parecía difícil de conciliar con lo que sabíamos del plan. Irán hizo público un borrador; sus exigencias incluyen el control iraní del estrecho de Ormuz, el derecho a enriquecer uranio, la salida de todas las fuerzas de combate estadounidenses de la región del Golfo Pérsico y reparaciones por daños de guerra.

Cualquiera de estos puntos sería una concesión importante por parte de Estados Unidos.

Decenas de kilos de uranio altamente enriquecido siguen en posesión de Irán.

Por supuesto, el miércoles, cuando el alto al fuego empezaba a tambalearse cada vez más, la Casa Blanca insistió en que el plan que Trump calificó de “viable” era en realidad un plan diferente, que el plan de Irán era “en esencia poco serio” y que el gobierno estaba trabajando en otra propuesta, aunque no quiso decir cuál.

La brecha entre lo que Irán quiere y lo que Estados Unidos puede aceptar podría ser una de las razones por las que el alto al fuego no se mantenga al final. Los continuos ataques de Israel contra Líbano, y el estatus poco claro de Líbano dentro del alto al fuego, pueden ser otra.

Sin embargo, el alcance de las exigencias de Irán, que un colega calificó de “maximalistas”, fue sorprendente. Incluso como táctica inicial, son reveladoras: Irán, según muchos analistas, cree que sale reforzado de esta guerra.

Más influencia que

el programa nuclear

Trump asegura que Estados Unidos “cumplió y superó” todos sus objetivos militares. Pero, la mayoría de los objetivos que el país estableció al inicio de la guerra no se han cumplido.

Trump fue a la guerra “para impedir que Irán consiguiera un arma nuclear, destruir su capacidad de misiles, acabar con sus aliados regionales, eliminar su armada y crear la posibilidad de un cambio de régimen”. Seis semanas después, ninguno de esos objetivos se ha logrado.

Varias decenas de kilos de uranio altamente enriquecido siguen en posesión de Irán. Se calcula que un tercio del arsenal de misiles de Irán puede permanecer intacto.

El presidente libanés dijo que era una “masacre”. Israel dijo que su objetivo era Hizbulá.

La red de grupos apoderados de Irán está debilitada, pero no ha desaparecido, y el país conserva suficiente potencia de ataque marítimo para estrangular el estrecho de Ormuz.

Y, lo que es más importante, incluso después de la muerte del líder supremo de Irán y de otras decenas de altos cargos, el régimen de Teherán sigue arraigado con firmeza, lo que le ha permitido a Irán declarar victoria. “Para los iraníes, la supervivencia es la victoria”.

Pero la guerra también ha mostrado el poder de Irán en los mercados energéticos mundiales, gracias al control del estrecho por el que transita el 20 por ciento de las exportaciones mundiales de petróleo.

La capacidad de Irán para asfixiar el estrecho de Ormuz siempre fue teórica; ahora es real. “Puede darles más influencia que el programa nuclear. Porque ya lo han probado”.

El estrecho, otra vez

La gran prioridad de Estados Unidos en las últimas semanas ha sido reabrir el estrecho; es decir, resolver un problema que surgió como consecuencia directa de esta guerra.

Estados Unidos aceptó el acuerdo de alto al fuego para permitir la reanudación de los flujos de gas, petróleo y fertilizantes, y desde entonces han pasado un puñado de embarcaciones.

Sin embargo, para el miércoles había pocos indicios de que el tráfico se recuperara. “La mayoría de los operadores parecen estar conteniéndose”. El ejército iraní seguía controlando el tráfico, un “cambio funcional mínimo respecto a la posición iraní previa al alto al fuego”.

Incluso en los medios de comunicación estatales iraníes se informó que el tráfico se había interrumpido de nuevo, una medida para presionar a Israel para que dejara de seguir atacando Líbano, aunque no estaba claro si esos informes eran auténticos.

Incluso si el tráfico se reanuda en serio, el proceso de restablecimiento de la normalidad en los mercados energéticos podría llevar meses, debido a la combinación de la reparación de las infraestructuras dañadas y la puesta en marcha de los equipos inactivos.

Irán conserva suficiente potencia de ataque marítimo para estrangular el estrecho de Ormuz.

Si se mantiene el alto al fuego, los precios de la energía acabarán bajando respecto a sus niveles de tiempos de guerra, pero probablemente seguirán siendo más altos de lo que habrían sido sin la guerra, dicen los analistas.

En el futuro, los operadores del petróleo tendrán en cuenta un mayor riesgo de perturbaciones geopolíticas como consecuencia de las últimas seis semanas.

En cuanto a las guerras, esta no ha sido especialmente larga. Pero podría resultar transformadora. La escala de la alteración que se ha desatado por la guerra -una guerra lanzada por Estados Unidos e Israel, sin consultar con otros países- ha dejado al resto del mundo en conmoción.

Desde finales de Febrero, los líderes mundiales han resultado afectados por los “vuelcos personales y giros geopolíticos” de Trump.

“¿Es el mundo un lugar mejor hoy que ayer? Sin duda”, escribió en X el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen. “¿Que hace 40 días? Eso es más que dudoso”.

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