Editorial
El Gran Desafío
Hay decisiones de gobierno que se sienten directo en el bolsillo. Y justo ahí es donde la administración federal libra hoy una batalla compleja: contener el precio de la gasolina.
El anuncio de nuevos recortes en la administración pública para sostener el subsidio abre una conversación incómoda, pero necesaria.
Hay muchas preguntas por responder: ¿Hasta dónde puede estirarse el gasto público para amortiguar los efectos de un entorno internacional cada vez más volátil?.
¿Hasta dónde se puede evitar que ese impacto global, marcado por tensiones geopolíticas y el alza del petróleo, llegue al gasto de las familias?.
¿Quién absorbe realmente el costo de mantener los precios estables?.
Las respuestas son clave, porque el esfuerzo no se queda en los combustibles; también se extiende a la canasta básica, donde los incrementos en productos esenciales ya comienzan a sentirse.
Menudo desafío enfrentan la Presidenta y Hacienda, porque detrás de cada litro de gasolina o cada kilo de jitomate hay un equilibrio delicado entre finanzas públicas, mercado y bienestar social.
Qué está a prueba?…La capacidad del Estado para proteger el poder adquisitivo sin comprometer su propia estabilidad.
El semanario de Coahuila
