*El gobierno del presidente Trump
ha cambiado la forma de ejercer las
relaciones exteriores, desafiando el
marco internacional, para alcanzar
sus objetivos.
Con Información de “La Opinión”
Por: Jesús García

La frase que titula este artículo sigue resonando en mi cabeza. Me la expresó un ex-embajador mexicano que vive en los Estados Unidos.
No cito su nombre porque no estoy autorizado, pero se dio en torno a una conversación sobre la explotación de recursos naturales en México, tras una mesa de análisis en Nueva York.
¿Así?. ¿Sin más?, le pregunté sorprendido por su expresión, en espera de un argumento diplomático más elaborado. “Sí, así nomás”, reviró.
La postura del ex-embajador mexicano establece los desafíos que enfrenta México ante la relación diplomática con Estados Unidos, la cual es particularmente distinta en este segundo periodo de gobierno del presidente Donald Trump.
Algo que no se vio incluso durante su primer mandato, cuando su política exterior mantuvo “las formas” de conducirse, bajo el respeto -al menos frontal- de la Convención de Viena, la ley humanitaria y la no escrita ‘customary law’ o ley de respeto de fronteras.
En el actual gobierno de Trump la situación ha cambiado, como se ha visto en Venezuela, Irán, Cuba, el Caribe y el Pacífico; la inusual política de aranceles -detenida por la Corte Suprema estadounidense- y las acciones migratorias que ha obligado a acuerdos con casi 30 países para enviar a inmigrantes que no son de tales naciones, como lo ha documentado la organización Migration Policy Institute.
En la política interna, la administración de Trump ha enfrentado desafíos -y varias derrotas- ante tribunales, incluso con el bloqueo de varias de sus acciones económicas, migratorias, laborales.
Entre otras, pero a nivel internacional la situación cambia: no hay una figura que haga contrapeso a Estados Unidos, incluso contra sus aliados económicos y militares históricos, miembros de la OTAN, como Trump ha dejado claro al lanzar amagos contra Alemania, España e Italia.
La razón de ese camino que parece libre es que EE.UU. no reconoce cortes internacionales -contra sus políticas y funcionarios- y ha denostado a la ONU y otros organismos internacionales.

Es esencial comprender esto, porque en Relaciones Internacionales, es una máxima que los países se relacionan en medio de una anarquía y los organismos internacionales han sido indispensables para generar una especie de balance en economía, respeto a las soberanías y a los derechos humanos. El presidente Trump ha cambiado eso.
Reportes del Center for American Progress (CAP) y del Council for Foreign Relations (CFR) advierten que la estrategia del presidente Trump se impone en el mundo bajo la sombrilla de la “seguridad nacional” para EE.UU., aunque afecte la imagen del país.
Y otra más, el presidente Trump vuelve amenazar con “borrar de la faz de la tierra” a Irán si ataca buques estadounidenses.
El semanario de Coahuila

