
Andrés Manuel López Obrador, sacude los cimientos de la política mexicana, en su último libro titulado “¡Gracias!”.
Por Dora Isela de la Cruz.-

La trinquiñuela de estos personajes Casar y Aguilar Camín para cobrar seguro de vida y tener pensión vitalicia de PEMEX

Relata cómo María Amparo Casar, Presidenta Ejecutiva de MCCI, y Héctor Aguilar Camín, intentaron modificar un acta de defunción.
En una revelación que sacude los cimientos de la política mexicana, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en su último libro titulado “¡Gracias!”, expone detalladamente casos de influyentismo que implican a figuras notables del ámbito político y social de México.
Uno de los episodios más destacados relata cómo María Amparo Casar, Presidenta Ejecutiva de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), y el escritor Héctor Aguilar Camín, intentaron modificar un acta de defunción para beneficiarse de un seguro de vida y pensiones tras el suicidio de Carlos Fernando Márquez Padilla García, esposo de Casar, quien se arrojó desde un edificio de Petróleos Mexicanos (Pemex) en 2004.
“Como es de rigor, el perito en materia criminalística de campo dio fe de los hechos exponiendo en el acta que ‘el occiso realizó maniobra de tipo suicida para privarse de la vida’”, cuenta en su libro López Obrador.
Sin embargo, tras el suceso, María Amparo Casar junto con el escritor Héctor Aguilar Camín, se vieron con el entonces procurador del Distrito Federal, Bernardo Bátiz, para pedirle que cambiaran el acta “modificando lo del suicidio por accidente, pues de esa manera podía cobrar el seguro y recibir de Pemex una pensión vitalicia y ayuda para la educación de sus hijos hasta que cumplieran 25 años”.
En un principio no les funcionó, pues cuando Bátiz le contó sobre esa petición a López Obrador, el entonces jefe de gobierno no aceptó.
No obstante, “el influyentismo se impuso” y aunque no tenían derecho, Pemex le pagó a María Amparo Casar un seguro de vida por 17 millones 600 mil pesos y pensión vitalicia por viudez por 125 mil pesos mensuales, aún cuando su esposo había trabajado sólo cuatro meses, contrario al requisito de tener una antigüedad de al menos dos años para otorgar esas prestaciones.
El semanario de Coahuila
